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domingo, 21 de marzo de 2010

Primavera traicionera

Cada una de sus palabras llegaron como flechas en llamas, arrancándome pedazos de esa parte de mí misma que yo creía ignífuga, pero que para mi sorpresa prendió como pólvora al contacto con él, dejando agujeros por los que después ha entrado el frío para quedarse.

Corro, grito, estoy encendida de dolor y ese frío no se va aunque llueva lava sobre él.

¿Lo peor? Que no me hace falta una explicación para saber que no hay parches para esos agujeros. Que entenderlo no anestesia nada, porque el frío ha llegado para quedarse. Quizás con el tiempo me queratinice y llegue a no notarlo.

Estúpida primavera. Llegaste extraña y magnífica, me llenaste de sonrisas y metiste estrellas en mi pelo y cosquillas en mi piel... pero te has ido como por sorpresa, cuando deberías haber entrado en éxtasis y elevarte a la enésima potencia con las vísperas de abril...

¿Y te vas sin un último rayo de sol?

Dime, ¿es una borrasca o un gran cambio climático?

viernes, 1 de mayo de 2009

03725



Lo malo de esta forma de vida es que lo puedes pasar mal casi con
la misma intensidad que cuando todo es... sublime.


Respiré medio minuto -o quizás veinticinco, qué sé yo- antes de empezar a escribir. Sé que era la irrealidad del insomnio mezclada con la hora tardía, y todo ello aderezado con sudor, pero entonces, en aquel instante, yo me sentía Tóxica y Viva.

Tóxica, porque un cúmulo de sensaciones me oprimía y podía ser hasta corrosivo si las hubiera dejado salir. Y Viva, porque es en momentos como ése, cuando su olor impreso en mi cuerpo enmascara el oxígeno, y el tacto de su barba sigue enredado entre mis dedos, cuando más consciente soy de lo pirotécnico de mi interior.

Pero me sigo preguntando si he creado un cosmos aparte. ¿Será cierto mañana lo que hoy creo? ¿Existe toda esta pólvora en algún otro sitio que no sea mi imaginación?
De repente, todo es circunstancial. Ahora lo sé, y me lamo las heridas. ¿Las lamerá conmigo?... Me da igual. Ahora mismo está todo flotando, y la importancia no está adjudicada. No sé qué tengo y qué no, ni qué es real o irreal. Hoy vivo en relativo, y no hay verdades absolutas porque hoy no me apetece buscarlas.

Y estoy satisfecha con haber visto a la lluvia mimetizándose conmigo, con él y con las hormigas, con haber oído el sonido de las gotas golpeando los tejadillos del aparcamiento, con más fuerza cuanto más me besaba, con furia creciente ante los mordiscos y los suspiros. Le robo ese momento al mundo, y antes de que se haga circunstancial lo guardaré en el tarro. En Conserva, con su forma de ponerse las lentillas, el bunker, la P de Parker, el vienés, el 'nuit et jour'...

Hoy no, pero otro día sí necesitaré una verdad.